Si tu vehículo está matriculado después de noviembre de 2011 entonces obligatoriamente dispone de control de estabilidad, un sistema que mediante determinados sensores es capaz de corregir situaciones de peligro ante inminentes pérdidas de trayectoria. Hoy no es ninguna novedad, pero todavía recuerdo la primera vez que me subí a un Alfa Romeo 164 en una mojada pista de pruebas de la marca y circulaba con una seguridad desconocida gracias al milagroso sistema VDC (Vehicle Dynamic Control) que era como la marca llamaba a su control de estabilidad.

Los coches actuales son cada vez más seguros, y lo son sobre todo gracias a los avances producidos en la electrónica. Gracias a procesadores más potentes y capaces se están incorporando cada vez más sistemas destinados a mejorar la seguridad en la conducción. Igual que el hada madrina proporcionó a Cenicienta los corceles y el carruaje para ir y volver sana y salva a la fiesta del príncipe, los sistemas ADAS proporcionan seguridad al conductor más allá de la atención que éste ponga a la conducción.

 

ADAS es el acrónimo de Advanced Driving Assistance System (sistemas avanzados de asistencia a la conducción), y cada vez son más las funcionalidades presentes en los vehículos que pueden englobarse dentro de esta definición. Estos sistemas han aparecido para quedarse, y cada vez estarán más presentes e incluso llegarán a ser obligatorios. Como ocurre por ejemplo con la cámara de visión trasera, un elemento que el NHTSA (Departamento de seguridad del transporte de Estados Unidos) ha declarado obligatorio a partir de mayo del 2018 para todos los vehículos de más de 4.500 kilos de peso. Pero no será el único sistema obligatorio, también en EEUU se ha llegado a un acuerdo con 20 fabricantes para que la frenada autónoma de emergencia sea de serie en todos los modelos matriculados a partir del septiembre del año 2022.